martes, 1 de septiembre de 2009


El palacio de Pierrefonds se hallaba imponente desde afuera y por dentro estaba repleto de habitaciones, muy lujosamente amobladas decoradas con los más bellos cuadros, su arquitectura pertenecía a una construcción medieval donde se deslumbraba la oscuridad propia de la época. Rodeando el castillo un bosque lleno de árboles frondosos, era otoño las hojas secas mostraban diferentes colores y al caminar crujían, me pregunte que habrían visto esos viejos arboles… Me recosté con mi espalda en el ancho tronco de uno de ellos y me puse a leer pero la brisa del viento me trasporto a una tierra onírica, dejándome caer en la fantasía o en la realidad que aquellos me contaban…
Dentro del palacio una muchacha muy joven pero con carácter caminaba por el pasillo con un vestido largo color rojo, como la sangre parecía moverse con tal encanto que se perdía la figura de la dama antigua, su cabello ondeado color cobrizo le llegaba hasta la cintura.